4 Consejos para elegir un buen vidente

En este artículo  daremos algunos consejos para elegir un vidente. Pensamos en aquellas personas que consultan a un vidente o a un brujo con asiduidad. Esto es más común de lo que se piensa. La elección de un vidente personal, de una persona que se ocupe de algunas de las cuestiones íntimas, es muy importante. Hay muchos tipos de videntes, muchos tipos de brujos y cada vidente o brujo se especializa en algo determinado.

Están aquellos videntes que tan sólo pueden ver el futuro y hay otros que pueden hacer determinados trabajos de brujería. Aquí te dejaremos algunos ejemplos y algunas ideas para que puedas elegir libremente.

En nuestro sitio tenemos muchos artículos que hablan de videntes y de brujos. Cinco artículos que podrían interesarte:

  1. Cómo evitar los falsos videntes o curadores: Este es un artículo muy interesante y que te ayudará a que no caigas en el error de consultar a un falso vidente.
  2. Los verdaderos sanadores: Parecido al anterior este post habla de los sanadores que son verdaderos y de cómo funciona una práctica de sanación real.
  3. Diferencia entre un brujo y un vidente: Esta es una diferencia que no se tiene muy en cuenta pero que a la hora de elegir tanto a un brujo como un vidente es importante entender.
  4. Fenómenos producidos por videntes y mentalistas: Este post te dará una idea generalizada de los fenómenos que se pueden producir cuando uno hace una consulta a un vidente.
  5. Cómo descubrir a los falsos curadores: Otro artículo que puede ayudarte a discriminar entre verdaderos y falsos curadores.

Consejos para elegir un buen vidente

Cuatro consejos para elegir un vidente o un brujo personal:

  1. Vibración y empatía:

En el universo todo vibra de diferente forma. Tanto es así que en el lenguaje popular se ha utilizado la palabra vibrar como sinónimo de sintonía. Y también algo “vibra” o “no vibra” bien. En algunos países se utiliza esta palabra para indicar que sentimos que algo es bueno o algo es malo, que en un ambiente hay buena o mala energía. Cuando elegimos un vidente o brujo personal debemos sentir que somos afines a él, es decir que hay una vibración que el vidente posee que nos resulta atractiva y al mismo tiempo que nos produce cierta tranquilidad. Esto es importante, pues la empatía que tengamos con aquel que nos puede resolver algunos problemas, influirá sobre la eficacia de la videncia, curación o brujería que solicitemos.

  1. Trayectoria real:

En nuestro sitio hemos hablado de esto. Los videntes que elijamos deben tener una real trayectoria y que ésta sea positiva. Es importante conocer cómo les ha ido a otras personas con ese vidente o brujo. Cuantas más personas conozcamos y cuantos más positivos sean los comentarios, mejor. No basta con que sólo un amigo nos lo haya recomendado, pues a veces los videntes suelen influenciar a algunas personas que son muy confiadas. La fama del vidente del brujo es muy importante. Junto con la fama debemos comprobar que aquellos milagros y brujerías son realmente verdaderas. Es preferible tener cierta desconfianza antes de elegir el vidente que mientras estamos en una consulta, pues la duda en el momento de una consulta no es muy buena para que ésta se desarrolla satisfactoriamente.

  1. Magia blanca o magia negra:

Este es un tema muy delicado. La magia negra es muy poderosa pero también puede provocarnos mucho malestar. La diferencia entre un vidente que usa la magia negra y un vidente que usa la magia blanca, es que el primero nos encadena y el segundo nos libera. Cada magia tiene su característica. La magia negra exige cuestiones bastante densas y aunque puede ser muy efectiva, hay que estar dispuesto a acceder a ese tipo de solicitudes que puede hacernos el vidente o brujo. Es común que la magia negra utilice restos orgánicos como cabellos, uñas, piel y hasta puede llegar a utilizar animales en sus rituales. La magia blanca en cambio, es más suave y aunque puede ser un poco más lenta, tiene una vibración que nos hará mucho mejor. Muchos de los hechizos de magia negra terminan volviendo contra aquel que los hace, no sólo contra el vidente o el mago, sino también contra el que hace la consulta, sobre todo cuando se  pide al vidente que realice un hechizo o brujería que perjudica a otros. La magia blanca en cambio solicitará más paciencia y no pedirá mucho a cambio. La magia blanca se puede valer de oraciones, de velas, y de otros pedidos más sutiles. Más allá del gusto  a la hora de elegir un vidente es importante diferenciar estos dos aspectos y elegir el que creamos más conveniente para nosotros.

  1. Interactividad y confianza:

Nos referimos al hecho de que cuando uno hace una consulta a un vidente es importante que nos sintamos en confianza. Sin dudas este tema está relacionado con el que hablamos en el punto uno, es decir que tiene que haber empatía. Pero también es cierto que la confianza se va generando con el tiempo y que es necesario elegir un vidente que nos despierte confianza y con el que podamos dialogar sin sentirnos avergonzados. El vidente experimentado sabrá generar en el consultante un estado de ánimo propicio, pero también hay personalidades que pueden sernos más acordes que otras. Es bueno dejarse llevar por ese instinto que nos dice si el vidente que elegimos nos despierta la suficiente relajación como para explicar cosas íntimas. Ya que generalmente a un vidente o brujo personal se le cuentan cosas que no saben otros. Esto puede vislumbrarse desde un comienzo. La mirada, la forma de hablar del vidente, la forma en que se dirige a nosotros, la forma en que nos trata, todo esto hace a un tipo de personalidad que nos puede resultar más afín o menos acorde. No debemos elegir un vidente que nos intimide, ya que aunque este vidente o brujo puede ser muy efectivo, cuando nos relacionemos con el asiduamente, podríamos sentir que no podemos expresarnos bien y esto redundaría en nuestro perjuicio.

Por supuesto que hay muchos más consejos que podríamos dar, pero con estos cuatro creemos que hemos aportado un poco de claridad a este tema bastante importante.

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