Trasmutar los metales en oro

Los alquimistas decían que poseían la facultad de trasmutar los metales en oro. No un metal en particular sino todos los metales.

Esto pareciera ser una fantasía, pero lo cierto es que se dice que había personas (alquimistas) que podían hacerlo.

Muchas historias del Medioevo hablan de los alquimistas.

Quizá la más conocida es la del antiguo rey que encerró a un alquimista para que le diese los secretos que poseía para fabricar oro. El alquimista se burló del rey sobornando a los guardias que lo custodiaban dándole el oro que había trasmutado de un metal que los mismos guardias le habían proveído.

Aunque la historia es posible que no sea real, lo cierto es que existieron muchos alquimistas que lograban este prodigio y sus facultades llegaron a ser muy conocidas, sin embargo en la actualidad no se conoce el método por lo cual los alquimistas podían trasmutar los metales en oro.

Lo que sí es cierto es que los alquimistas eran buscadores de la verdad y que su procedimiento para producir oro era parte de una trasmutación interna que intentaban lograr.

La máxima más importante de los alquimistas era que trasmutando los metales se transmutaban así mismos.

Una teoría que tenían muy arraigada era que el espíritu del alquimista era muy importante para lograr cualquier transmutación. Si el alquimista era de un espíritu puro y con buenas intenciones, la transmutación podía lograrse. Si en cambio era egoísta o falso, no le era permitido hacer el prodigio.

Trasmutar los metales en oro: Método

El método para trasmutar los metales en oro consistía en tomar determinadas substancias que por lo general eran metales y someterlos a un proceso de calentamiento, filtrado y destilado de los elementos líquidos resultantes.

El proceso era larguísimo y había quienes decían que los alquimistas tardaban toda una vida en llevarlo a cabo. El método tenía dos momentos esenciales, el primero en que se lograba una substancia blanquecina que podía ser utilizada para diferentes cuestiones , entre ellas curar enfermedades, y el segundo momento en que se lograba una substancia roja que al secarse de endurecía y que era a la que los alquimistas llamaban piedra filosofal. Esta substancia que al calentarse volvía a ser líquida y gomosa era la que se ponía sobre los metales para transformarlos en oro, agregándole a esta mezcla otras substancias y sometiéndola a un nuevo proceso de calentado y filtrado.

El proceso era de total hermetismo y sólo se trasmitía de maestro a discípulo. Pero aún sabiendo el método era muy difícil lograr llevarlo a cabo.

Lo cierto es que la piedra filosofal fue muy famosa, porque se decía que quien la poseía no solo podía trasmutar los metales en oro sino que también podía curar enfermedades y responder muchas preguntas concernientes al futuro y al pasado.

Es por eso que muchos poderosos intentaban encontrar al alquimista que le diera la piedra filosofal o que le enseñara a obtenerla.

El oro obtenido por esta trasmutación era el de mejor calidad. También con la piedra filosofal podían transmutarse los metales comunes en plata, o piedras vulgares en piedras preciosas.

Cómo se dice esto era secretísimo y muy difícil. La disciplina del alquimista debía ser muy grande y los elementos que intervenían en la creación de la piedra filosofal eran muy difícil de obtener.

Aquí te dejamos algunas historias y saberes sobre como trasmutar los metales en oro, esperamos que te hayan servido y te abra el espíritu para investigar.

Trasmutar los metales en oro

Trasmutar los metales en oro

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